COGITO
Clase 2 · Descartes

El cogito y la ceraSegunda Meditación — «De la naturaleza del espíritu humano; y que es más fácil de conocer que el cuerpo»

Ayer se cayó todo. Hoy buscamos si algo quedó abajo — y descubrimos que lo que mejor conocemos no es lo que tocamos.

Cuando no queda nada afuera, empieza a notarse quién está mirando.
IRecapitulación

Un solo punto fijo alcanza para mover el mundo

Al final de la Primera Meditación no quedaba nada: ni los sentidos, ni el mundo, ni el cuerpo, ni la matemática, ni la razón. La Segunda arranca desde ahí, sin consuelo.

Arquímedes, para trasladar el globo terrestre de un lugar a otro, no pedía nada más que un punto fijo y seguro. Así yo tendré derecho a concebir grandes esperanzas si soy lo bastante afortunado para hallar sólo una cosa que sea cierta e indudable.— Segunda Meditación
Lo que se supone falso

Todo

Cielo, tierra, colores, figuras, sonidos. Y también: que yo tenga cuerpo, sentidos, manos. Todo bajo la hipótesis del genio maligno.

Lo que se busca

Una sola cosa

No un sistema, no una lista. Un solo punto que resista. Con uno alcanza: sobre él se reconstruye el resto.

1El hallazgo

El genio maligno se muerde la cola

Paso 1 · la hipótesis máxima

Supongamos que hay un engañador poderosísimo que me engaña en absolutamente todo.

Paso 2 · el detalle que se le escapa

Para ser engañado, alguien tiene que estar ahí recibiendo el engaño. El engaño necesita un engañado.

Paso 3 · el blindaje

Cuanto más me engañe, más seguro es que existo. La hipótesis destinada a destruirlo todo termina probando una cosa.

Conclusión

Yo soy, yo existo. Verdadera cada vez que la pienso o la pronuncio.

Engáñeme cuanto quiera, que nunca podrá hacer que yo no sea nada, mientras yo piense que soy algo. […] «Yo soy, yo existo» es necesariamente verdadera todas las veces que la pronuncio o la concibo en mi espíritu.— Segunda Meditación
2Qué clase de certeza es esta · 1 de 2

Características del cogito

1 · Intuitiva

No es un razonamiento

No es un silogismo abreviado («todo lo que piensa existe / yo pienso / luego existo»). Se capta de golpe, en un solo acto.

Prueba: Descartes también lo escribe sin el «luego» — «yo soy, yo existo».

2 · Autoverificante

Dudar de ella la confirma

Es la única proposición que se refuta al negarla: si dudo de que existo, ya estoy pensando, y por lo tanto existo.

Por eso resiste al genio maligno: el ataque es la prueba.

3 · De primera persona

Nadie la puede pensar por mí

No se demuestra, se ejecuta. Cada uno tiene que hacerla en sí mismo; no sirve que se la cuenten.

Es singular en el acto, universal en la forma: a cualquiera le pasa lo mismo cuando lo hace.

2Qué clase de certeza es esta · 2 de 2

Características del cogito

4 · Puntual

Dura lo que dura el pensar

No me garantiza que exista siempre, ni ayer, ni mañana. Solo ahora, mientras pienso.

Si dejara de pensar, la certeza se apagaría con el acto.

5 · Formal

No es el yo con nombre

El yo que existe no tiene cuerpo, ni historia, ni apellido: todo eso sigue en duda.

Es un yo despojado: pura instancia pensante.

6 · Fundante, no informativa

Dice que soy, no qué soy

Es la roca, no el edificio. Establece la existencia, y deja abierta la pregunta por la naturaleza.

Esa pregunta es la que sigue.

Yo soy, yo existo: esto es cierto; pero ¿cuánto tiempo? Todo el tiempo que dure mi pensar.— Segunda Meditación
3La segunda pregunta

Sé que soy. ¿Pero qué soy?

Descartes prueba las respuestas viejas y las va tachando. No porque sean absurdas, sino porque de cada una todavía puedo dudar.

Respuesta escolar

«Animal racional.» Rechazada: obligaría a definir antes qué es animal y qué es racional. Una definición que abre otras dos no explica nada.

Respuesta del cuerpo

«Soy este cuerpo.» Rechazada: el genio maligno pudo hacerme creer que tengo cuerpo. No puedo afirmarlo.

Respuesta del alma-materia

«Un aire, una llama, un viento sutil que recorre mis miembros.» Rechazada: sigue siendo algo corporal, y de lo corporal dudo.

Lo único que resiste

Pensar. Es el único atributo que no puedo separar de mí sin que yo desaparezca.

Método a la vista: no se pregunta «¿qué me parece que soy?», sino «¿qué es lo que queda cuando le saco todo lo dudoso?». Lo que sobrevive a esa resta es la esencia.

4La respuesta

Soy una res cogitans: una cosa que piensa

res cogitans duda entiende afirma niega quiere no quiere imagina siente
Ocho modos, una sola sustancia. No son ocho facultades separadas: son ocho maneras del mismo acto de pensar. Querer, dudar e imaginar son formas de pensamiento tanto como entender.
¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también, y que siente.— Segunda Meditación
4bEl modo más raro de la lista

Si dudo de los sentidos, ¿cómo puedo decir que siento?

Ahí está la jugada más fina de la Meditación. Descartes no recupera los sentidos: los reinterpreta.

Lo que sigue en duda

Que exista la luz que veo, el calor que siento, el cuerpo que me duele. Todo eso puede ser falso.

Lo que es indudable

Que me parece ver luz, que me parece sentir calor. Ese parecer, en cuanto acto mío, es cierto.

Y eso —«parecerme que veo»— no es otra cosa que pensar. Por eso sentir entra en la lista de los modos del pensamiento.

Dudoso: el objeto sentido Cierto: el acto de sentir, como pensamiento

Ejemplo para el aula: el dolor de un miembro fantasma, o el dolor dentro de un sueño. El objeto no está; el dolor, como vivencia, sí.

5Las dos naturalezas

Res cogitans frente a res extensa

pensamiento sin partes · indivisible · sin lugar extensión largo · ancho · profundo · divisible
Res cogitans — la cosa que piensaRes extensa — la cosa extensa
Atributo esencialPensarOcupar espacio (extensión en largo, ancho y profundidad)
Sus modosDudar, entender, afirmar, negar, querer, imaginar, sentirFigura, tamaño, posición, movimiento, duración
Cómo se conocePor conciencia inmediata: me es transparenteSolo por el entendimiento — nunca por los sentidos
DivisibilidadIndivisible: el pensamiento no tiene mitadesSiempre divisible: todo cuerpo tiene partes
Estado en Med. IISu existencia está probadaSu existencia sigue en duda — acá solo se define qué sería

Precisión importante: en la Segunda Meditación Descartes todavía no probó que exista la res extensa, ni que sea realmente distinta de mí. Eso llega recién en la Sexta. Acá tenemos el concepto, no la prueba.

6El problema que abre el experimento

«Igual, los objetos los conozco mejor que a mí mismo»

Descartes admite que su espíritu se resiste: le sigue pareciendo que las cosas que puede ver y tocar son mucho más claras que ese yo sin cuerpo que acaba de encontrar. Para desarmar esa intuición no discute: hace un experimento.

Lo que dice el sentido común

Lo concreto es lo más claro

Un trozo de cera que veo, huelo y toco me parece lo más conocido del mundo. Mi propia mente, en cambio, es vaga.

Lo que va a mostrar

Justo al revés

Incluso en el caso más favorable a los sentidos, quien conoce no es el sentido. Y en cada acto de conocer un cuerpo, me conozco a mí mismo con más certeza que a él.

Eligió el ejemplo más fácil para el adversario. Ahí es donde conviene ganar.
Cera · 1El inventario

La cera recién sacada del panal

cera fría sabor a miel olor a flores color figura tamaño dureza frialdad suena al golpearla Todo lo que sé de ella me llegó por los sentidos. Es el caso más favorable posible para el sentido común.
Tomemos por ejemplo este trozo de cera que acaba de ser sacado de la colmena: aún no ha perdido la dulzura de la miel que contenía, conserva algo del olor de las flores…— Segunda Meditación
Cera · 2El experimento

La acerco al fuego: no queda una sola cualidad en pie

antes fuego después sabor a miel olor a flores color figura tamaño dureza y frialdad el sonido al golpearla 0 cualidades sobrevivientes

Ni una sola de las propiedades que los sentidos me daban se mantuvo. Si la cera fuera esas cualidades, ahora sería otra cosa.

Cera · 3El giro

Y sin embargo nadie duda de que es la misma cera

Dato indiscutible

Todos decimos, sin vacilar, que es la misma cera. Nadie cree que se transformó en otra sustancia.

Pregunta

Entonces, ¿qué era lo que yo conocía cuando conocía la cera? No pudieron ser el olor, ni el color, ni la dureza: todos desaparecieron.

Consecuencia

Lo que conozco de la cera nunca fue lo sensible. Los sentidos me daban ropa, no cuerpo.

Lo que permanece

Solo esto: algo extenso, flexible y mudable. Algo que ocupa espacio y admite cambiar de forma.

¿Permanece la misma cera? Hay que confesar que sí; nadie lo niega, nadie lo juzga de otro modo.— Segunda Meditación
Cera · 4El segundo candidato, descartado

¿Y si lo que capta la cera es la imaginación?

lo que la imaginación logra representar lo que la cera puede llegar a ser ∞ La imaginación recorre algunas figuras. La cera admite infinitas. Y yo la reconozco igual, sin haberlas recorrido. Luego no fue la imaginación.

La imaginación es una facultad finita: produce imágenes, y las imágenes son siempre particulares. Pero yo entiendo que esta cera puede adoptar más figuras de las que jamás podría imaginar. Entonces mi comprensión de la cera excede a mi imaginación.

Cera · 5La conclusión

Quien capta la cera es el entendimiento

cera SENTIDOS color, olor, dureza solo dan lo que cambia IMAGINACIÓN figuras particulares no abarca lo infinito ENTENDIMIENTO inspectio mentis algo extenso, flexible y mudable lo que la cera ES
Las tres vías, una sola llega. Los sentidos entregan lo que cambia; la imaginación, figuras sueltas. La esencia —eso que permanece mientras todo lo demás se derrite— la capta el entendimiento, en un acto que Descartes llama inspección del espíritu.
Lo que yo creía ver con mis ojos, lo comprendo únicamente por la facultad de juzgar que reside en mi espíritu.— Segunda Meditación
7La misma lección, desde la ventana

Digo que «veo hombres». Pero lo que veo son abrigos.

la ventana Lo que llega al ojo: sombreros y capas que se mueven. Lo que agrego yo: que debajo hay hombres, y no autómatas.

Ese «hay hombres» no lo vi: lo juzgué. Y el juicio no es un acto del ojo, es un acto del entendimiento. Percibir, en Descartes, ya es siempre juzgar.

¿Qué es lo que veo desde la ventana, sino sombreros y capas, que bien podrían cubrir espectros o autómatas…? Pero juzgo que son hombres.— Segunda Meditación
8El resultado de la Meditación

Conozco mi espíritu mejor que cualquier cuerpo

La conclusión invierte el sentido común. Y el argumento es simple: cada vez que conozco un cuerpo, ese acto de conocer prueba dos veces mi existencia — una por el pensar, otra por el conocer.

Si la cera existe

Entonces yo, que la estoy pensando, existo con más razón todavía.

Si la cera no existe

Sigo pensando que la veo. Y quien piensa, existe igual.

En los dos casos

Mi existencia queda probada. La de la cera, no.

Corolario

Todo lo que me sirve para conocer un cuerpo me hace conocer mejor a mí mismo: cada percepción es también una prueba del que percibe.

Nada me resulta más fácil de conocer que mi propio espíritu.— Segunda Meditación
IXBalance de la clase

Bueno… ¿entonces dónde estamos?

Existo, mientras pienso Soy una cosa que piensa Sentir, como pensamiento, es cierto Conozco los cuerpos por el entendimiento
No sé si tengo cuerpo No sé si hay mundo No sé si la matemática es confiable No sé si hay alguien más

Descartes ganó una roca, pero es una roca en el vacío: está solo con sus propios pensamientos. Tiene certeza de sí y de nada más. Eso tiene nombre — solipsismo — y es una cárcel.

Encontró el punto fijo de Arquímedes. Le falta la palanca, y le falta el mundo donde apoyarla.
Para la próxima
Para salir de mí mismo necesito algo que no haya podido inventar yo.

Clase 3 — Dios y el error. Tercera y Cuarta Meditación.

Citas en traducción estándar, marcadas por Meditación. Fuentes: Descartes, Meditaciones metafísicas; resumen de cátedra de Filosofía Moderna (Mendoza Hurtado–Jáuregui, UBA); teóricos de C. Jáuregui (UBA, 2016).

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