DIOS
Clase 3 · Descartes

Dios y el errorTercera Meditación — «De Dios; que existe» · Cuarta Meditación — «De lo verdadero y lo falso»

Dos pruebas causales, una objeción que Descartes se hace a sí mismo, un círculo del que tiene que salir, y una teoría del error que termina explicando para qué servía el método.

Encontró la roca. Ahora tiene que averiguar si el suelo donde la apoyó existe.
0Del video a Descartes

Donde termina el video arranca la clase

Un cerebro flotando en una solución nutritiva, conectado por cables a una máquina que le induce cualquier percepción. Ve una flor sin ojos. Escucha música sin oídos. Siente dolor sin cuerpo. Y no tiene manera de darse cuenta.

Lo que el video te concede

Que pensás. Aunque todo lo demás sea señal eléctrica, alguien está ahí recibiendo el engaño. Eso es el cogito, y el video lo dice con todas las letras.

Donde el video te deja

Sabés que pensás, pero no tenés cómo comprobar que exista el mundo que estás experimentando. Ahí se corta el video — y ahí, exactamente ahí, empieza la Tercera Meditación.

La cubeta es el genio maligno con enchufe. Cambió la tecnología, no el problema.

Guardá el ejemplo de la flor: lo vamos a usar en un rato para la distinción más difícil de la clase.

IRecapitulación

Un yo que se tragó el mundo

Al terminar la Segunda Meditación, Descartes tiene una sola certeza: existe mientras piensa, y es una cosa que piensa. Nada más. La hipótesis del genio maligno sigue en pie al arrancar la Tercera.

Lo que está probado

Mi existencia pensante

El cogito, y el catálogo de mis ideas. Nada de eso me dice si hay algo afuera.

El encierro

Solipsismo

Estoy solo con mis propias ideas. Y de acá adentro tengo que salir sin usar nada de afuera, porque de afuera todavía dudo.

Descartes lo dice sin adornos: hay que salir del solipsismo desde adentro, interiorizando las ideas de ese yo. Por eso las pruebas van a ser causales e interiores al cogito.

IILa pregunta previa

¿Por qué el paso siguiente al cogito tiene que ser Dios?

No es devoción ni trámite religioso. Es una necesidad estructural del argumento: sin este paso, todo lo que sigue queda sin permiso.

Problema 1

La razón sigue sospechada

El genio maligno hizo caer hasta la matemática. El cogito se salva solo. Todo el resto de mis evidencias sigue bajo sospecha.

Problema 2

Estoy encerrado

Con el cogito solo no salgo de mí. Necesito una razón para afirmar que no estoy solo en el mundo.

Lo que la prueba consigue

El método queda legitimado

El resultado no es sólo «Dios existe». Es que las percepciones claras y distintas no pueden ser falsas: la razón natural queda validada y el método encuentra su fundamento metafísico.

De todas las perfecciones de Dios, la que hace el trabajo es la veracidad: un ser sumamente perfecto no puede engañar, ni directa ni indirectamente.

Precisión que conviene marcar: esto no garantiza que yo, como sujeto individual, sea infalible. Garantiza que el método cuidadosamente aplicado lo es. La diferencia va a ser exactamente el tema de la Cuarta Meditación.

IIICómo va a probarlo

Dos pruebas causales, las dos hacia adentro

Una prueba causal parte de un efecto que tengo delante y remonta hasta la causa que hace falta para producirlo. Descartes tiene dos efectos disponibles, y ninguno de los dos está afuera de su cabeza.

Prueba 1 · el efecto es una idea

Tengo la idea de Dios (la idea de infinito). ¿Quién pudo ponerla en mí?

Prueba 2 · el efecto soy yo

Existo yo mismo, y sigo existiendo. ¿Quién me produce y quién me conserva?

Debe haber por lo menos tanta realidad en la causa como en su efecto… ¿de dónde podría sacar el efecto su realidad, sino de la causa?— Tercera Meditación
III bPara no confundirlo con lo que viene

Causal no es ontológico

Descartes prueba la existencia de Dios dos veces y de dos maneras distintas, en meditaciones distintas. Conviene tenerlo claro ahora, porque la semana que viene aparece la otra.

Pruebas causales — Med. IIIArgumento ontológico — Med. V
De dónde parteDe un efecto que constato: la idea de infinito que tengo, y mi propia existencia.De la esencia misma del ser sumamente perfecto, sin necesidad de ningún efecto.
Cómo procedeRemonta del efecto a la causa que hace falta para producirlo.Muestra que a esa esencia le pertenece la existencia, como al triángulo le pertenecen sus ángulos.
Qué necesitaEl principio causal y los grados de realidad.Sólo el análisis del concepto.

Hoy trabajamos solo las causales. Si en un apunte leés «argumento ontológico» para la Tercera Meditación, está mal ubicado.

1Primer inventario

Sólo en los juicios hay verdad o falsedad

COGITO — mis pensamientos IDEAS imágenes de cosas VOLUNTADES querer, no querer AFECCIONES desear, no desear JUICIOS afirmar, negar voluntades, afecciones y juicios se apoyan siempre en ideas Ni las ideas, ni las voluntades, ni las afecciones son falsas
Acá se decide todo lo que viene. Una idea, por sí sola, no es verdadera ni falsa: es lo que es. La falsedad aparece recién cuando yo juzgo — cuando afirmo o niego algo sobre esa idea. Guardá este dato: es la base de la teoría del error de la Cuarta Meditación.
2Segundo inventario

Tres orígenes posibles para una idea

Adventicias

Parecen venir de afuera

Provienen —o eso parece— del mundo exterior.

Ejemplo: la idea de calor, la idea de frío. O la flor que ves: parece que entró por los ojos.

Facticias

Las fabrico yo

Provienen de mí mismo, de mi propia imaginación: las armo combinando otras.

Ejemplo: la idea de centauro.

Innatas

Ya estaban en mí

No vienen del mundo exterior ni las produzco yo.

Ejemplo: la idea de Dios.

La prueba que viene consiste, en el fondo, en demostrar que la idea de Dios pertenece a la tercera categoría — y que no puede pertenecer a ninguna de las otras dos.

Ojo con las adventicias: que parezcan venir de afuera no prueba que vengan de afuera. Y el error más común, dice Descartes, es justamente juzgar que las cosas son semejantes a como las percibo. Eso queda negado: en la Sexta Meditación recuperará que hay cuerpos, pero no que sean como los siento.

3La herramienta técnica

Realidad formal y realidad objetiva

1 · la flor de afuera ¿existe fuera de mí? la represento 2 · LA IDEA esto sí existe en mi mente 3 · lo representado no es otra flor Realidad FORMAL el ser que algo tiene por existir. La idea misma, por existir en mi mente, también tiene realidad formal. Realidad OBJETIVA el ser que una idea tiene por lo que representa.
Cuidado: acá hay tres cosas, no dos. La flor de afuera, la idea que la representa, y lo representado dentro de esa idea. La confusión típica es tomar lo tercero por una segunda flor, chiquita, guardada en la cabeza.
1 · La flor de afuera

Queda en duda

Tiene realidad formal: el ser que algo tiene por existir. En la cubeta es justamente lo que no puedo afirmar.

Descartes no dice que no exista: la deja en duda — y a lo dudoso lo trata como falso.

2 · La idea

Existe con certeza

La idea es un acto mío, un modo de mi sustancia pensante. Por eso también tiene realidad formal.

Y de ésa no dudo, porque no dudo de mí. Es lo único que quedó en pie.

3 · Lo representado

No es otra flor

El dibujo punteado no es una florcita dentro de mi cabeza. Es lo que la idea pone delante.

Su modo de ser es estar-representado. Eso, y nada más que eso, es la realidad objetiva.

En la cubeta la cuenta da así: se cae la 1, quedan firmes la 2 y la 3. Tu idea sigue representando una flor entera, con pétalos y perfume, exista o no exista la flor. Que haya flor afuera le es indiferente a lo que la idea representa.

Todas las cosas que percibimos como si estuvieran en los objetos de las ideas están objetivamente en las ideas mismas.— Exposición sintética de las Meditaciones

Y acá está el motor de toda la clase: si la realidad objetiva fuera nada, no habría nada que explicar y Descartes se quedaría encerrado para siempre. Como es algo, necesita una causa. De ahí sale la prueba.

3bLa distinción, despacio

Toda idea tiene las dos a la vez

Acá se traba todo el mundo, así que vamos lento. No son dos tipos de idea. Son dos maneras de mirar la misma idea — y dan resultados opuestos.

MIRADAS COMO ACTOS DE MI MENTE · realidad formal las tres son lo mismo: un pensamiento que ocurre en mí. Ninguna vale más que otra. idea de Dios idea de la flor idea de su perfume mismo tamaño = mismo grado de realidad formal MIRADAS POR LO QUE REPRESENTAN · realidad objetiva acá se separan: una representa lo infinito, otra una cosa, otra un simple olor de esa cosa. una sustancia infinita representa muchísimo una sustancia finita representa bastante menos un accidente representa lo mínimo
Arriba, las tres cajas son iguales. Abajo, no. Como acto de mi mente, pensar «Dios» me cuesta lo mismo que pensar «esta flor»: las dos son un pensamiento y nada más. Pero lo que cada una pone adelante es de rango completamente distinto. Cuánto exactamente, en la pantalla siguiente.

Ojo con el perfume. El olor no anda suelto por el mundo: es olor de la flor. Por eso representa menos que la flor entera — no porque sea más débil ni más chico, sino porque es de rango menor. «Más realidad» nunca quiere decir más grande ni más intenso.

3cPara qué le sirve la distinción

La misma idea, dos preguntas distintas

Poné la idea de Dios delante y preguntá: ¿podría haberla producido yo? Según cuál de las dos realidades mires, la respuesta se da vuelta.

Pregunta 1 · por su realidad FORMAL

¿Puedo yo producir una idea, un acto de pensamiento? Sí, obviamente. La idea de Dios existe en mi mente igual que la idea de la flor: mismo grado de realidad formal. Por ese lado no hay nada raro.

Pregunta 2 · por su realidad OBJETIVA

¿Puedo yo producir eso que la idea representa: una sustancia infinita? No. Su realidad objetiva es mayor que la realidad formal que tengo yo, que soy finito.

Fabricar el envase, puedo. Poner adentro algo más grande que yo, no.

De esa asimetría va a salir la prueba entera. Guardala así: la pregunta no es si puedo tener la idea, sino de dónde salió lo que la idea representa.

4El supuesto que lo sostiene todo

«Más realidad» no es más grande

SUSTANCIA INFINITA Dios SUSTANCIA FINITA yo, un hombre, la flor ACCIDENTE su perfume Es jerarquía de ser, no de tamaño. Sustancia = lo que existe por sí. Accidente = lo que existe en otro (el perfume no anda suelto: es perfume de una flor).
Principio causal

La causa ≥ el efecto

La causa debe tener al menos tanta realidad como el efecto. De la nada no sale nada, y lo menor no produce lo mayor.

Aplicado a las ideas

También vale para lo representado

Si una idea representa algo de rango altísimo, esa realidad objetiva necesita una causa que tenga por lo menos tanta realidad formal.

5Primera prueba causal · por la idea de Dios

Reconstrucción: «No estoy solo en el mundo»

1
Tengo la idea de Dios: la idea de una sustancia infinita.
2
Yo sólo puedo ser causa de ideas cuya realidad objetiva sea igual o menor que mi propia realidad formal.
3
La realidad objetiva de la idea de Dios es mayor que mi grado de realidad formal.
4
Por lo tanto, mi realidad formal no alcanza para ser causa de la realidad objetiva que tiene la idea de Dios.
∴
Esa idea la puso en mí un ser que sí tiene esa realidad. Dios existe — y no estoy solo en el mundo.
6Descartes se ataca a sí mismo

«¿Y si la idea de infinito la fabriqué yo?»

Las tres objeciones apuntan a lo mismo: mostrar que la idea de infinito sería facticia. Si alguna prospera, la prueba se cae entera.

ObjeciónRespuesta de Descartes
1 · Es una negación. La saqué negando mi finitud: me descubro limitado y llamo «infinito» a lo contrario. La relación es inversa. Tengo idea de mi finitud porque ya tengo la de infinitud. Para reconocerme limitado necesito compararme con un fondo ilimitado.
2 · Es materialmente falsa. Aparenta representar algo, pero no representa nada. Al revés: la idea de infinito contiene más realidad objetiva que cualquier otra. Es la que más representa, no la que menos.
3 · La armé por aumento. Tomo mi conocimiento y lo agrando por grados hasta la omnisciencia; tomo mi bondad y la agrando hasta lo infinito. Dios es infinito en acto, no en potencia. Lo que se obtiene aumentando por grados es un indefinido que crece, no un infinito. Lo finito no puede concebir lo infinito por adición.

Fijate en el movimiento: si la objeción 1 fuera cierta, el infinito sería un subproducto de lo finito. Descartes invierte el orden — lo infinito es primero, y mi finitud se recorta sobre ese fondo.

7Segunda prueba causal · por mi propia existencia

El otro efecto disponible: yo mismo

Cambia el efecto pero no el método: existo, y mi existencia necesita una causa. La prueba avanza por dos ramas.

Rama I · quién me produjo

Si yo fuera el autor de mi propia existencia, me habría dado todas las perfecciones que concibo en Dios.

Pero no soy perfecto.

→ No soy autor de mi propia existencia.

Rama II · quién me conserva

Mi existencia es contingente: que yo siga existiendo de un instante al otro también necesita una causa.

Y no siento en mí ese poder de conservarme.

→ Dependo de una causa que no soy yo.

Descartes cierra las salidas: esa causa no puede ser menos perfecta que Dios — si recibe su existencia de sí misma, ya es Dios; si la recibe de otra, la cadena no puede irse al infinito, porque acá no se discute quién me produjo alguna vez sino quién me sostiene ahora.

8La respuesta que faltaba

El sello del artífice en su obra

Ahora que está probado que Dios existe, se puede cerrar la pregunta por el origen de esa idea: la puso Él. No vino del mundo exterior ni la fabriqué yo. Es innata.

Esta idea [de Dios] es como la marca que el obrero imprime en su obra.— Tercera Meditación
Qué significa «innata»

Estaba puesta, no aprendida

No la construí ni me llegó por los sentidos. Estaba en el cogito desde el principio, como una firma.

Por qué importa

Es la marca del racionalismo

Si hay ideas que el intelecto encuentra en sí mismo sin deberle nada a la experiencia, entonces el intelecto puede conocer por sí solo. Ese es exactamente el punto donde Hume va a meter el cuchillo.

9La objeción más seria

¿No está probando a Dios con lo que Dios tiene que garantizar?

Si Dios es el garante de las evidencias, hay que preguntar de cuáles. Y ninguna de las tres respuestas posibles sale gratis.

Opción A

De todas, incluido el cogito

Entonces la Segunda Meditación no se entiende: ahí el cogito valía sin que Dios estuviera probado todavía.

Opción B

De todas menos el cogito

El cogito se sostiene solo y el resto necesita garante. Pero para probar a Dios usé evidencias que no son el cogito — y ésas todavía no tienen garante.

Opción C

De ninguna

Toda evidencia se sostendría sola por ser evidente. Entonces la prueba de Dios no haría falta, y toda la Tercera Meditación sobra.

En B —que es donde Descartes efectivamente está— la argumentación se vuelve circular: para probar a Dios tengo que suponer lo que Dios viene a garantizar.

9bCómo sale

Dos momentos cuyo orden no se puede invertir

Descartes niega haber cometido un círculo lógico. Su respuesta distingue dos tipos de operación mental, y le da a Dios sólo una de las dos.

Momento 1 · la evidencia presente

Mientras estoy intuyendo algo, se sostiene solo: no necesita garantía externa. La demostración de la existencia de Dios se apoya en axiomas e ideas simples que, en conjunto, pueden entenderse como una sola intuición.

Momento 2 · lo que recuerdo haber probado

Cuando ya no lo tengo presente y sólo recuerdo haberlo percibido clara y distintamente, ahí sí necesito a Dios. Él garantiza las mediaciones: los razonamientos, las deducciones, todo lo que tiene movimiento y no es inmediato.

Dicho corto: Dios no garantiza la intuición, garantiza la memoria del razonamiento. Y como el orden no se invierte —primero la intuición presente, después la garantía—, no hay círculo.

Se puede discutir si la salida convence. Es una de las objeciones clásicas a Descartes, y está bien que quede planteada como discusión abierta, no como caso cerrado.

10Balance de la Tercera

El genio maligno no puede contra la veracidad divina

Probado que hay un creador infinitamente bondadoso, se puede volver un paso atrás hasta la Primera Meditación y desactivar la hipótesis: no puede ser que nos equivoquemos sistemáticamente, porque somos efecto de una causa que no engaña.

Recuperado: existo Recuperado: no estoy solo Recuperado: la razón está legitimada Recuperado: lo claro y distinto no puede ser falso
Todavía falta: el mundo exterior Todavía falta: mi cuerpo
Y sin embargo me sigo equivocando. Eso, ahora, es un problema nuevo — y peor.
Segunda parte
Si Dios es bueno y no engaña, ¿de dónde sale el error?

Cuarta Meditación — «De lo verdadero y lo falso»

11El problema nuevo

Antes el error era esperable. Ahora es escandaloso.

Mientras el genio maligno estaba en pie, equivocarse no sorprendía a nadie. Caída esa hipótesis y establecido el garante, cada error es una acusación contra Dios.

Si repugnase a su bondad el haberme hecho de tal modo que me equivoque siempre, también parecería contrario a esa bondad el permitir que me equivoque alguna vez; no obstante lo cual, no es dudoso que lo ha permitido.— Primera Meditación
Ya resuelto

El error sistemático quedó descartado: un creador veraz no me hizo para equivocarme siempre.

Sin resolver

El error parcial. Me equivoco a veces, y eso es un hecho. Hay que hacerlo compatible con el garante.

La única salida es que el error venga de mí — no de una facultad defectuosa que Dios me dio, sino del mal uso de una facultad que Dios me dio bien.

12Dónde buscar

El error no vive en las ideas: vive en el juicio

ENTENDIMIENTO concibe las ideas acá no hay error posible + VOLUNTAD afirma o niega acá se cuela el error = JUICIO verdadero o falso Para juzgar no alcanza con concebir con claridad: hace falta además afirmar. Y afirmar lo pone la voluntad.
Los errores dependen del concurso de dos causas: de mi entendimiento y de mi voluntad… La voluntad es más amplia y extensa que el entendimiento.— Cuarta Meditación
13El desajuste que produce el error

Una facultad finita y otra infinita

ENTENDIMIENTO — lo que puedo concebir con claridad hasta acá llego VOLUNTAD — lo que puedo afirmar o negar ∞ zona de error posible
El error es geométrico. Puedo afirmar mucho más de lo que puedo entender. Toda la franja donde la voluntad excede al entendimiento es terreno disponible para equivocarse.

Y esa voluntad infinita no es un defecto: es lo que me hace semejante a Dios. En Dios es incomparablemente mayor, porque va acompañada de un conocimiento absoluto — pero considerada en sí misma, la libertad de afirmar o negar es lo más grande que tengo.

14Primer tipo

Error como negación: lo que está fuera de mis límites

Soy un término medio entre el puro ser y la nada. La potencia de discernir lo verdadero de lo falso que Dios me dio es finita: hay conocimientos que no tengo y hasta ideas que ni siquiera podría concebir.

Qué es

Un no-saber. Lo que queda afuera de los límites de mi conocimiento. No es una falla: es finitud.

¿Acusa a Dios?

No. No sé por qué Dios me hizo finito, ni puedo saber con qué fin hace lo que hace. Y mi limitación bien podría contribuir a la perfección del conjunto: ser una pieza de un universo ordenado.

Ejemplo: afirmar que mi finitud es una incapacidad que Dios me dio porque mi existencia es irrelevante para el orden universal. Eso es pretender saber algo que está fuera de mi alcance.

Estrictamente: mientras no juzgue, no hay error todavía. La negación es sólo el límite. El error aparece si me pongo a afirmar sobre lo que está del otro lado del límite.

15Segundo tipo

Error como privación: equivocarme dentro de mis límites

Éste es el error propiamente dicho: juzgar ideas que el entendimiento no concibe con claridad y distinción. Es el concurso de las dos facultades — la voluntad se extralimita y afirma más allá de lo que el entendimiento ve.

Qué es

Afirmar sin evidencia. La voluntad se adelanta al entendimiento: eso es la precipitación.

No es sólo epistémico

Descartes lo considera también moral: al extralimitar mi voluntad más allá de mi saber, yerro y peco. El error es una falta, no un accidente.

¿Acusa a Dios?

No, porque es evitable. La precipitación del juicio puede no cometerse. Y si es evitable, la culpa es mía.

Por qué caemos igual

Con un material de conocimiento tan escaso y una voluntad infinita —capaz de afirmar infinitas cosas—, la tentación de afirmar de más es enorme.

Ejemplo: afirmar que las ideas adventicias provienen de representaciones semejantes a las cosas. Es decir: dar por sentado que el mundo es como lo percibo. Eso está dentro de mis límites — podría haberlo suspendido — y sin embargo lo afirmé.

16La distinción, sistematizada

Negación y privación: dónde pasa la frontera

TODO LO QUE HAY PARA CONOCER LO QUE PUEDO CONCEBIR CLARO mi entendimiento, que es finito A B A · ERROR COMO PRIVACIÓN Podía verlo claro y no miré: afirmé igual. Es error de verdad. Es evitable. Es mío. dentro de mis límites B · ERROR COMO NEGACIÓN No puedo conocerlo: es mi finitud. No es error mientras no me ponga a juzgar. fuera de mis límites
Todo depende de qué lado de la línea cyan estés parado. El error grave es el de adentro: ahí tenías con qué ver claro y afirmaste sin mirar. Lo de afuera no es una falla tuya, es el tamaño que tenés.
Error como negaciónError como privación
Dónde ocurreFuera de los límites del conocimientoDentro de los límites del conocimiento
Qué esSimple finitud: hay cosas que no puedo conocerJuzgar sin percibir con claridad y distinción
¿Es evitable?No — así estoy hechoSí — la precipitación puede no cometerse
¿De quién es la culpa?De nadie: no sabemos por qué Dios nos hizo finitosMía: uso mal la libertad
AlcanceEpistémicoEpistémico y moral: yerro y peco
17Un corolario contraintuitivo

Ser más libre no es poder elegir cualquier cosa

Acá Descartes invierte lo que uno supondría. La libertad máxima no es la de quien puede afirmar o negar indistintamente: es la de quien se determina desde lo que ve claro.

Mayor grado de libertad

La autodeterminación de la voluntad a partir de los límites de la razón. El caso paradigmático es el cogito: afirmar algo indubitable. Ahí la voluntad no está forzada — está plenamente determinada por la evidencia.

Menor grado de libertad

La indiferencia: la mera capacidad de afirmar o negar cuando nada me inclina. Parece la libertad más pura y es la más pobre.

De ahí sale la ética epistémica de Descartes: la voluntad es más libre cuanto más se ajusta al entendimiento, no cuanto más se le escapa.

18Para qué servía todo esto

Toda verdad depende de la correcta aplicación del método

La Cuarta Meditación no es un apéndice teológico: es lo que le da fundamento metafísico al método. Y la fórmula es simétrica.

Toda verdad

Es consecuencia de la correcta aplicación del método.

Todo error

Es consecuencia de la incorrecta aplicación del método.

Evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en duda.— Discurso del método, primer precepto
Contra la privación

El primer precepto, al pie

Evitar la precipitación —afirmar antes de ver claro— y la prevención —dejar que el prejuicio decida por mí—. Si lo cumplo, el error como privación no ocurre.

Contra la negación

Conocer los propios límites

Aplicado al conocimiento de los límites de la razón natural, el método permite saber qué podemos conocer del mundo y qué no. No elimina la finitud: la vuelve consciente.

El método no es un manual de trucos. Es la forma que toma la honestidad de la voluntad cuando decide no afirmar más de lo que ve.
XIXBalance de la clase

Bueno… ¿dónde estamos ahora?

Existo mientras pienso Soy una cosa que piensa No estoy solo: Dios existe La razón está legitimada Sé de dónde sale mi error
Todavía no sé si hay mundo exterior Todavía no sé si tengo cuerpo

Se recuperó la razón, que había sido lo último en caer. Falta desandar el resto de la escalera: el mundo y los sentidos, que habían caído primero.

Para tener a mano: todo el edificio se apoya ahora en dos vigas — Dios como garante de la razón, y las ideas innatas. Guardá el dato: es exactamente donde Hume va a meter el cuchillo.

Para la próxima
Ya sé que no me engañan. Falta saber si hay algo ahí afuera.

Clase 4 — El mundo recuperado y el dualismo. Quinta y Sexta Meditación.

Citas en traducción estándar, marcadas por Meditación. Reconstrucción de argumentos según el resumen de cátedra de Filosofía Moderna (Mendoza Hurtado–Jáuregui, UBA) y los teóricos de C. Jáuregui (UBA, 2016), N.º 6 a 8.

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