MÉTODO
Clase 4 · Descartes

Por qué erramosCuarta Meditación — «De lo verdadero y lo falso» · Quinta Meditación — «De la esencia de las cosas materiales, y otra vez de la existencia de Dios»

Primero repasamos qué es el criterio, qué es la duda y en qué peldaño estamos. Después: de dónde sale el error, y por qué la respuesta es el método. Y al final, la segunda prueba de Dios — la que no necesita ninguna causa.

Equivocarse no es una desgracia: es una decisión apurada.
A·1Repaso · Lo primero que hay que tener claro

El criterio de verdad es la evidencia

No «lo que parece razonable», no «lo que casi todos aceptan». Descartes es tajante con esto y conviene decirlo con todas las letras.

Contra qué se define

Ni probable, ni verosímil

La evidencia se opone a la probabilidad y a la verosimilitud.

Descartes no admite ningún valor intermedio entre la certidumbre absoluta y la ignorancia. O es evidente, o no cuenta.

Qué clase de acto es

Una intuición

El conocimiento evidente es indudable, inmediato y no admite grados. No hay «medio evidente».

Por eso la evidencia alcanza sola: es criterio suficiente de verdad.

Que todas las cosas que concebimos muy clara y distintamente son verdaderas.— Tercera Meditación
A·2Repaso · La confusión más frecuente

La duda es el camino. La evidencia es la meta.

LA DUDA es un procedimiento lo que hago para llegar saca todo lo que no resiste LA EVIDENCIA es el criterio de verdad aquello a lo que quiero llegar No están al mismo nivel. Una es medio, la otra es fin.

Si alguien dice «el criterio de Descartes es la duda», invirtió las cosas. Se duda para encontrar algo evidente. Sin la evidencia como meta, la duda sería escepticismo — y Descartes no es escéptico.

A·3Repaso · Las tres características

Metódica · Hiperbólica · Universal

Metódica

Es un instrumento

Deliberada, voluntaria y provisoria. Se duda para encontrar, no para quedarse sin nada.

Por eso no es escepticismo: el escéptico se queda en la duda, Descartes la atraviesa.

Hiperbólica

Es exagerada

Basta poder dudar de algo para tratarlo como falso. No hace falta probar que es falso.

Es el filtro más fino posible, puesto a propósito.

Universal

No perdona nada

No se revisa opinión por opinión: se atacan los cimientos, las dos fuentes del conocimiento.

Alcanza a los sentidos, al mundo, al cuerpo y hasta a la razón.

No es necesario que las examine a cada una en particular, lo que sería un trabajo infinito; sino que, dado que la ruina de los fundamentos arrastra consigo necesariamente el resto del edificio, atacaré en primer lugar los principios sobre los cuales se apoyaban todas mis viejas opiniones.— Primera Meditación

Fijate que la cita justifica la universalidad: no es capricho ni exageración gratuita, es economía. Revisar una por una sería infinito.

A·4Repaso · Las reglas

Los cuatro preceptos del método

1 · EVIDENCIA no admitir nada que no sea evidente 2 · DIVISIÓN bajar por análisis a las ideas simples 3 · ORDEN subir por grados de simple a compuesto 4 · ENUMERACIÓN revisar todo para no omitir nada el criterio el procedimiento el control
El primero fija qué vale como verdadero. Los otros tres dicen cómo llegar hasta ahí: bajar hasta lo simple, volver a subir ordenadamente, y revisar que no falte nada.
Conducir mis pensamientos ordenadamente, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, como por grados, al conocimiento de los más compuestos.— Discurso del método, tercer precepto

El orden del tercer precepto es deductivo, no causal: no dice cómo dependen las cosas unas de otras en la realidad, sino cómo unos conocimientos dependen de otros. Es una ordenación epistemológica.

A·5Repaso · Los dos enemigos del juicio

Precipitación y prevención no son lo mismo

El primer precepto manda evitar las dos. Son dos maneras distintas de perder el gobierno del propio juicio, y conviene poder distinguirlas.

Precipitación · un problema de tiempo

Juzgar a destiempo, de manera atolondrada, sobre la base de un conocimiento insuficiente.

No adecuar las razones que fundan el juicio con el grado de certeza de lo que se afirma. Voy más rápido de lo que sé.

Prevención · un problema de origen

Una decisión de la voluntad indiferente al conocimiento claro y distinto de aquello sobre lo que decide.

Es el prejuicio: el terreno donde no soy libre y estoy preso de las «verdades» heredadas de instituciones y costumbres. No juzgo yo: juzga lo que me enseñaron.

No admitir nunca como verdadera cosa alguna, que yo no conozca con evidencia ser tal; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención.— Discurso del método, primer precepto

Guardá la precipitación: dentro de un rato va a ser la definición misma del error en la Cuarta Meditación.

A·6Repaso · Dónde estamos parados

Lo que cayó y lo que ya recuperamos

CAYÓ · Primera Meditación los sentidos el mundo y las ciencias fácticas la matemática y la razón SE RECUPERÓ Med. III · la razón, con Dios de garante Med. II · existo, soy cosa que piensa vuelve Todavía en el piso: el mundo exterior y mi cuerpo.
La duda bajó de lo particular a lo general. La reconstrucción sube en orden inverso: primero volvió lo último que había caído.

Hoy tengo el cogito, tengo a Dios y tengo la razón legitimada. Falta el mundo. Y sin embargo me sigo equivocando — que es exactamente el problema con el que abre la Cuarta Meditación.

A·7Retomamos la discusión de la clase pasada

El círculo: ¿probó a Dios con lo que Dios tenía que garantizar?

El problema

Necesito a Dios para confiar en mis ideas claras y distintas. Pero probé a Dios usando ideas claras y distintas. Parece que el argumento se muerde la cola.

La respuesta de Descartes

Distingue dos momentos cuyo orden no se puede invertir. Lo que estoy intuyendo ahora se sostiene solo: no necesita garantía. Dios garantiza lo que recuerdo haber demostrado — las cadenas de razonamiento que ya no tengo presentes.

Dicho corto: Dios no garantiza la intuición, garantiza la memoria del razonamiento. Garantiza las mediaciones, no lo inmediato.

Lo que queda para discutir

¿Alcanza esa distinción?

La prueba de Dios no es una sola intuición instantánea: tiene pasos. Y si tiene pasos, hay memoria en el medio. Descartes responde que sus axiomas e ideas simples pueden entenderse en conjunto como una única intuición. Ahí está el nudo.

Por qué vuelve hoy

La Quinta lo reabre

El argumento que vamos a ver al final de la clase vuelve a apoyarse en lo claro y distinto para probar que Dios existe. Si el círculo no está cerrado, esa prueba tampoco lo está. Tenganlo a mano.

Primera parte
Reglas para el correcto uso de la razón

o, dicho de otro modo: por qué erramos.

Cuarta Meditación — «De lo verdadero y lo falso»

1El punto de partida

Un ser entre Dios y la nada

DIOS el ser pleno YO un término medio LA NADA el no ser Participo del ser, pero no del todo. De ahí sale el error.

Si me engaño, es porque mi facultad de discernir lo verdadero de lo falso no es infinita. No soy Dios, y tampoco soy nada: estoy en el medio, y en ese medio hay lugar para equivocarse.

2La pregunta que ordena la Meditación

Entonces, ¿de dónde proviene el error?

Descartes la formula como una sospecha: ¿provendrá de una falta de perfección? ¿De una privación del conocimiento? Y la pregunta no es inocente — porque cualquier respuesta parece acusar a Dios.

Lo que ya está establecido

Dios existe, es perfecto y no puede ser engañador: engañar supone un defecto. El error sistemático quedó descartado.

Lo que no cierra

Pero me equivoco. Eso es un hecho. Y si Dios me hizo, y me hizo bien, mi error tiene que explicarse sin cargárselo a Él.

El error dejó de ser un accidente sin importancia: ahora es una acusación que hay que desactivar.
3La distinción central de la Meditación

Dos facultades que hay que separar bien

ENTENDIMIENTO la facultad de conocer Sólo concibe ideas. Las concibe clara y distintamente, o no las concibe. Acá no hay error posible VOLUNTAD la facultad de elegir · libre albedrío Afirma o niega. Persigue o rechaza. Puede pronunciarse sobre cualquier cosa. Acá se cuela el error
El entendimiento es finito

Hay cosas que no concibo, y punto. Esto no es una queja contra Dios: Dios me hizo así. Ser finito no es un defecto de fábrica, es ser una criatura.

La voluntad es infinita

Puedo afirmar o negar cualquier cosa, incluso lo que no entiendo. Descartes dice que es «más amplia y extensa» que el entendimiento — de mayor alcance, no ocupando más espacio.

Ojo con la palabra: «extensa» acá significa de mayor alcance. No tiene nada que ver con la res extensa, la sustancia corpórea que vimos antes. Son dos usos distintos de la misma palabra.

4Descartando sospechosos

Ni una ni otra: las dos son perfectas

La tentación sería decir que el entendimiento es defectuoso por ser finito, o que la voluntad es peligrosa por ser infinita. Descartes cierra las dos puertas con el mismo argumento.

¿El entendimiento?

No

Es una creación divina y como tal es perfecto en lo suyo. Que sea finito no lo vuelve defectuoso: hace exactamente lo que puede hacer, que es concebir. Y cuando concibe, concibe bien.

¿La voluntad?

Tampoco

También es creación divina, y es lo más perfecto que tengo. Es justamente en ella donde Descartes reconoce estar hecho a imagen y semejanza de Dios.

Sólo la voluntad o libertad del albedrío la siento en mí tan grande, que no concibo idea de otra más amplia y extensa: de suerte que es ella principalmente la que me hace saber que estoy hecho a imagen y semejanza de Dios.— Cuarta Meditación

Si ninguna de las dos facultades es la culpable, entonces el error no está en ninguna de ellas. Está en otro lado. ¿Dónde?

5La respuesta

El error está en el exceso, no en las facultades

ENTENDIMIENTO · lo que concibo clara y distintamente hasta acá veo VOLUNTAD · sobre lo que puedo pronunciarme ∞ acá vive el error
Toda la franja donde afirmo más de lo que veo es terreno disponible para equivocarse. El error no es una facultad: es una desproporción entre dos.

Y esa desproporción tiene nombre: precipitación. Afirmar o negar una idea sin habérsela presentado antes de forma clara, distinta e indubitable.

Errar no es no saber. Errar es hablar de lo que no se sabe.
6La regla de oro

Primero ver, después afirmar

La luz natural nos enseña que el conocimiento del entendimiento debe siempre preceder a la determinación de la voluntad.— Cuarta Meditación
ORDEN CORRECTO entiendo claro después afirmo verdad ORDEN INVERTIDO afirmo primero sin haber visto claro error

Errar es, entonces, un mal uso del libre albedrío. La privación es mía: no vive en Dios. Dios me dio dos facultades buenas; el desorden entre ellas lo pongo yo.

7El nombre de la falta

El que se precipita es un temerario

Vale la pena detenerse en la palabra. Temerario no es el que no sabe: es el que no se toma el trabajo de distinguir lo claro y distinto, y aun así se pronuncia.

La falta

Afirmar de apurado

Dar por verdadero o falso lo que apenas se le presenta, sin haberlo descompuesto ni examinado. Es una forma temeraria de afirmar y de negar.

La solución

Callarse a tiempo

No opinar sobre aquello que no se me presenta clara y distintamente. Suspender el juicio no es cobardía intelectual: es la única manera de no errar.

Y esto es más grave de lo que suena, porque el error acá no es sólo epistémico: es moral. Al extralimitar mi voluntad más allá de mi saber, yerro y peco. Es una falta, no un accidente.

Hay una honestidad en decir «no sé» que ninguna opinión rápida puede comprar.
8Dos cosas que se llaman error

Adentro o afuera de mis límites

TODO LO QUE HAY PARA CONOCER LO QUE PUEDO CONCEBIR CLARO mi entendimiento finito PRIVACIÓN · dentro Podía verlo claro y afirmé sin mirar. Es error. Es evitable. Es mío. NEGACIÓN · fuera No puedo conocerlo: es mi finitud. No es error mientras no juzgue.

La negación no acusa a nadie: no sabemos por qué Dios nos hizo finitos, y esa limitación bien podría contribuir a la perfección del conjunto. La privación sí acusa — y me acusa a mí.

9El título, explicado

Si el error es el mal uso, la regla es el método

Por eso esta Meditación se puede leer como el capítulo de las reglas para el correcto uso de la razón. La receta es corta y ya la conocemos.

Regla 1

No aceptar como verdadera ninguna idea que no se me presente clara y distinta.

Regla 2

No precipitarme a afirmar ni a negar, a aceptar ni a rechazar, aquello que no cumpla esa condición.

Es el primer precepto del método, otra vez — pero ahora fundamentado. En el Discurso era un consejo de buen procedimiento. Acá quedó demostrado por qué funciona: porque el error es exactamente la desproporción que la regla impide.

Toda verdad: correcta aplicación del método Todo error: incorrecta aplicación del método
10Qué deja establecido

Dos cosas quedan firmes

Primera

Dios, garante epistémico

Queda explicado el origen del error sin cargárselo a Dios. Dios sigue siendo el garante de las ideas claras y distintas: si me equivoco, es por mi mal uso, no por un defecto que Él me haya puesto.

Segunda

El método, justificado

El método deja de ser una recomendación práctica y pasa a tener fundamento metafísico. Sabemos por qué evita el error: porque impide que la voluntad se adelante al entendimiento.

La Cuarta no descubre una verdad nueva. Explica por qué el procedimiento entero era correcto.

Con eso podemos volver a las cosas. Y la pregunta que sigue es: de las cosas materiales, ¿qué es lo que puedo concebir clara y distintamente?

Segunda parte
El argumento ontológico

Quinta Meditación — «De la esencia de las cosas materiales, y otra vez de la existencia de Dios»

Atención al título: dice esencia de las cosas materiales, no existencia. Que existan los cuerpos es asunto de la Sexta. Acá se pregunta qué son, no si están.

1Con qué cuenta ahora

Tengo en mí una infinidad de ideas

Y ya no estoy indefenso frente a ellas. Vengo de tres Meditaciones que me dejaron una herramienta.

1
Tengo en mí una infinidad de ideas.
2
Si una idea se me presenta clara y distinta, es verdadera.
3
El método me aproxima a la verdad, y Dios es el garante de lo claro y distinto.
∴
Puedo confiar en lo que concibo con claridad. Ahora la pregunta es hasta dónde llega ese permiso.
2El giro

¿Y si uso ese mismo camino para probar que Dios existe?

Descartes se hace la pregunta en voz alta: si del mero hecho de que una idea se me presente clara y distinta puedo concluir algo sobre lo que representa, ¿por qué no aplicarlo a la idea de Dios?

Lo que ya hizo en la Med. III

Una prueba causal: partió de un efecto —la idea de infinito, y su propia existencia— y remontó hasta la causa que hacía falta para producirlo.

Lo que va a hacer ahora

Una prueba ontológica: no parte de ningún efecto. Parte de la esencia misma, del solo análisis de qué es Dios.

Son dos pruebas distintas de la misma conclusión, con estructuras distintas. La primera necesita el principio causal y los grados de realidad; ésta no necesita nada de eso.

3Primero, las cosas materiales

Hay ideas que no puedo alterar

De las cosas materiales puedo concebir con claridad ciertas propiedades: extensión, figura, movimiento, duración, número. Todo lo matematizable. Descartes llama a esas esencias naturalezas verdaderas e inmutables.

No las inventé

Se me imponen

No son producto de un consenso ni de una fantasía. No puedo alterarlas: su contenido se me impone, tenga yo ganas o no.

Son necesarias

Estructura fija

Tienen una estructura fija, independiente de la voluntad de quien las piensa. No dependen de mí.

Por eso

Son innatas

No vienen de la sensibilidad ni de la imaginación. Entonces no son ni adventicias ni facticias: sólo queda que sean innatas.

Y acá viene la jugada: si hay esencias que se me imponen y que no puedo tocar, entonces una esencia puede obligarme a admitir algo. Guardá eso.

4El ejemplo que prepara todo

No puedo pensar un triángulo y sacarle lo que lo hace triángulo

α β γ α + β + γ = dos rectos Esa propiedad no se la puse yo. La encuentro cuando pienso el triángulo, y no puedo pensarlo sin ella. Si se la quito, no me queda un triángulo raro: no me queda ningún triángulo.
La esencia de una cosa manda sobre lo que puedo pensar de ella. No es que yo decida qué propiedades tiene el triángulo: las descubro, y me obligan.
5La aplicación

A la esencia de Dios le pertenece existir

El movimiento es exactamente el mismo. Así como no puedo separar del triángulo sus propiedades esenciales, no puedo separar de la esencia de Dios su existencia.

La existencia no puede separarse de la esencia de Dios, como… del triángulo la magnitud de sus tres ángulos igual a dos rectos.— Quinta Meditación
El triánguloDios
Su esencia incluyeque sus tres ángulos sumen dos rectosla existencia
Si se lo quitodeja de ser un triángulodeja de ser Dios
Quién lo decidela esencia, no yola esencia, no yo
6El segundo ejemplo · y su límite

No se puede concebir una montaña sin un valle

montaña valle Van juntos en el concepto. Igual que la esencia de Dios y su existencia. Pero cuidado: que no pueda pensar una sin la otra no prueba que haya montañas.

Marcá el límite del ejemplo, o te lo voltean. La montaña y el valle muestran inseparabilidad, no existencia. Descartes usa la analogía para el vínculo, no para concluir que algo exista. Lo que hace la diferencia en el caso de Dios es otra cosa — y es lo que viene ahora.

7La palabra clave de toda la Meditación

Necesario, no contingente

Acá está la diferencia con la montaña. La necesidad de la existencia de Dios la determina la idea misma de Dios. No puede ser que yo tenga la esencia de Dios y que su existencia vaya por otro lado.

Contingente

Lo que puede ser o no ser. Una montaña puede existir o no existir sin que su concepto se rompa. Yo mismo soy contingente.

Necesario

Lo que no puede no ser. En el único caso de Dios, la existencia está inscripta en la esencia. Si tengo esta idea, es porque Dios existe.

De todo lo demás puedo preguntar si existe. De esto no: preguntarlo ya es no haber entendido qué estoy pensando.
8Por qué la existencia no puede faltar

Quitarle la existencia lo deja incompleto

LA IDEA DE DIOS omnisciencia omnipotencia bondad existencia completa · esto sí es Dios LA MISMA IDEA, SIN LA EXISTENCIA omnisciencia omnipotencia bondad falta algo incompleta · esto ya no es Dios

La existencia es una perfección. Y a Dios, por definición, no le falta ninguna. Si a la idea de Dios le saco la existencia, no obtengo un dios más modesto: obtengo otra cosa, algo a lo que le falta algo — y eso no puede ser Dios.

9Para no confundirlas nunca más

Prueba causal y prueba ontológica

Med. III · causalMed. V · ontológica
De dónde parteDe un efecto: la idea de infinito que tengo, y mi propia existencia.De la esencia: del solo análisis de qué es un ser sumamente perfecto.
Qué necesitaEl principio causal y los grados de realidad.Nada más que el concepto. No necesita ningún efecto.
Cómo procedeRemonta del efecto a la causa que hace falta para producirlo.Muestra que la existencia es inseparable de esa esencia.
ConclusiónDios existe, y no estoy solo en el mundo.Dios existe, y existe necesariamente.

Y acá vuelve lo de hoy temprano. Esta segunda prueba se apoya en que la idea de Dios se me presenta clara y distinta. Es decir: vuelve a apoyarse en el criterio que Dios tenía que garantizar. El círculo que discutimos al principio reaparece acá, y es una objeción legítima para dejar planteada.

10Balance

Qué queda en la mano al terminar

La idea de Dios es clara, distinta y verdadera Dios existe, y necesariamente Quedan justificadas las ideas innatas Las esencias matemáticas están garantizadas
Todavía no: que existan los cuerpos Todavía no: que mi cuerpo exista

De las ideas innatas, la de Dios es la primera y soberana: es la que sostiene a todas las demás. Y con las esencias garantizadas gané algo que no tenía: una estructura que no depende de mí y sobre la cual puedo trabajar con seguridad.

Precisión importante: todavía no probamos que existan los cuerpos. Lo que se recuperó es que las naturalezas verdaderas e inmutables tienen una estructura necesaria, y que puedo confiar en ella. La existencia de las cosas materiales es el asunto de la Sexta.

Para la próxima
Puedo empezar a medir el mundo. Falta saber si el mundo está.

Sexta Meditación — «De la existencia de las cosas materiales y de la distinción real entre el alma y el cuerpo».

Citas en traducción estándar, marcadas por Meditación. Reconstrucciones según el resumen de cátedra de Filosofía Moderna (Mendoza Hurtado–Jáuregui, UBA) y los teóricos de C. Jáuregui (UBA, 2016). El material de cátedra disponible no cubre el argumento ontológico: ese bloque se apoya en el texto de Descartes.

← → navegar · M índice · F pantalla completa
© Prof. Dan M. Mecikovsky
1/1