VIDe la existencia de las cosas materiales

Tres pasos, tres grados de fuerza

Descartes no prueba el mundo de un golpe. Sube por escalones, y dice él mismo que los dos primeros no alcanzan. Recién el tercero concluye.

Paso 1 · por la extensión
Posible

Es posible que existan cosas materiales.

Paso 2 · por la imaginación
Probable

Es probable que haya cuerpos.

Paso 3 · por la facultad pasiva de sentir
Cierto

Existen cosas corporales.

VI · 1Primer paso · por la extensión
Posible

Las cosas materiales podrían existir

Concibo clara y distintamente las cosas materiales en cuanto objeto de las demostraciones geométricas → Dios tiene el poder de producir todo lo que concibo con distinción ∴ es posible que existan cosas materiales.

Por qué no alcanza. Sólo muestra que la idea no es contradictoria y que Dios podría crearla. Que pueda crearla no significa que la haya creado: a la esencia de los entes matemáticos no le pertenece la existencia.

Igual es un avance respecto de la Primera Meditación: entonces el mundo material ni siquiera era posible.

VI · 2Segundo paso · por la imaginación
Probable

Algo indica que efectivamente hay cuerpos

Tengo facultad de imaginar, y la imaginación es distinta del puro intelecto: requiere un esfuerzo particular del espíritu → si es distinta del intelecto, no pertenece a mi esencia → si no pertenece a mi esencia, parece depender de algo que no es mi espíritu ∴ es probable que haya cuerpos.

Por qué no alcanza. Es un indicio, no una prueba: las ideas de la imaginación podrían ser vacías, sin correlato real.

Lo posible es lo no contradictorio. Lo probable tiene más fuerza, porque algo indica que parece existir — pero sigue sin ser certeza.

VI · 3Tercer paso · por la facultad pasiva de sentir
Cierto

Existen cosas corporales

1
Tengo una facultad pasiva de sentir: de recibir ideas de cosas sensibles.
2
Toda facultad pasiva supone una facultad activa que produzca esas ideas.
3
Esa facultad activa está en mí, o en las cosas materiales, o en Dios, o en algo más noble que el cuerpo.
4
No está en mí: esas ideas no presuponen mi pensamiento y se me presentan involuntariamente.
5
No es Dios ni algo más noble: Dios no es engañador, y me dio una fuerte inclinación a creer que vienen de las cosas materiales — sin darme ningún medio para corregir el engaño si lo hubiera.
∴
Esas ideas provienen de las cosas materiales. Existen cosas corporales.
VI · 4De la distinción real entre el alma y el cuerpo

El argumento del dualismo

1
Tengo una idea clara y distinta de mí mismo según la cual soy sólo algo que piensa y no extenso.
2
Tengo una idea clara y distinta del cuerpo según la cual es sólo una cosa extensa que no piensa.
3
Puedo excluir con el pensamiento una de la otra: concebirme entero sin el cuerpo, y al cuerpo sin pensamiento.
4
Y Dios, que no engaña, es garante de todo lo que concibo clara y distintamente: si lo concibo así, así puede ser.
∴
Mi alma, por la cual soy lo que soy, es entera y verdaderamente distinta de mi cuerpo. Puedo ser y existir sin él.
VI · 5Dos precisiones sobre el dualismo

Distintas, pero unidas

El refuerzo · la divisibilidad

Cuando me considero a mí mismo como espíritu, no puedo distinguir partes en mí: soy uno e íntegro. En cambio mi pensamiento puede deshacer en pedazos cualquier cosa extensa.

El alma es indivisible; el cuerpo, divisible. Y lo que difiere en una propiedad esencial no es lo mismo.

La aclaración que casi nadie da

Distinción real no es separación de hecho. Dios nos creó como unión de alma y cuerpo, y estamos estrechísimamente unidos.

Lo que se prueba es que son realmente distintas, no que anden sueltas.

La naturaleza me enseña… que no estoy alojado en mi cuerpo sólo como un piloto en su navío, sino que le estoy unido muy estrechamente y como mezclado.— Sexta Meditación

Dato fino: el espíritu no recibe la impresión de todas las partes del cuerpo, sino sólo del cerebro. Y una parte del cuerpo puede ser movida por otra alejada a través de las que están en el medio — de ahí que la señal pueda falsear sin que Dios engañe.

VI · 6Alcances

Qué se ganó y hasta dónde

Qué se ganó

La escalera se desarma entera

La duda se resuelve en orden inverso al que subió: primero volvió el yo, después la razón y el juicio —con eso cayó el genio maligno—, luego la posibilidad de lo material —con eso cayó el argumento del sueño— y por último los datos de los sentidos.

Se recupera que hay cuerpos, y una nueva función para los sentidos.

El recorte

No recuperamos el mundo tal como lo vemos

Lo que se prueba es que existen cosas corporales, no que sean como las percibo. De ellas conozco verdaderamente sólo lo que cae bajo la geometría: extensión, figura, movimiento, disposición de las partes.

Color, sabor y olor no nos enseñan cómo son las cosas. Los sentidos no sirven para conocer esencias: sirven para preservar el cuerpo.

Existen cosas corporales; aunque quizá no todas sean enteramente tales como las percibo por los sentidos.— Sexta Meditación
VI · 7Críticas y problemas

Dónde se apoya y dónde cruje

Crítica · la prueba del mundo

Todo cuelga de Dios

El paso decisivo no es empírico: es teológico. Sin Dios como garante, la inclinación a creer que las ideas vienen de los cuerpos sería una inclinación más — y las inclinaciones engañan.

Si el círculo cartesiano no está cerrado, esta prueba tampoco.

Crítica · el dualismo

Del concebir al ser

La premisa fuerte es el paso de «puedo concebir A sin B» a «A puede existir sin B». Vale sólo si mis ideas claras y distintas alcanzan la esencia de las cosas — y eso, otra vez, lo garantiza Dios.

Objeción clásica: quizá diga algo sobre los límites de mi concepción, no sobre cómo son las cosas.

Problema abierto

¿Cómo se tocan?

Si el alma es inextensa y el cuerpo es pura extensión, ¿cómo puede una causar movimiento en el otro? Descartes afirma la unión y localiza el contacto en el cerebro, pero no explica el mecanismo.

Es el problema de la interacción, y va a ocupar a toda la filosofía posterior.

VI · 8Dónde se tropieza

Cinco trampas frecuentes

1
Creer que la Quinta ya probó que existen los cuerpos. No: eso se prueba acá, en la Sexta.
2
Leer «distinción real» como que el cuerpo no importa. Descartes insiste en la unión estrechísima: no soy un piloto en su navío.
3
Tomar los tres pasos como tres pruebas equivalentes. Los dos primeros Descartes mismo los da por insuficientes.
4
Concluir que el mundo es como lo percibimos. Sólo se recupera lo matematizable.
5
Decir que el alma es divisible. Al revés: el alma es indivisible, el cuerpo es el divisible.
Descartes recupera el mundo, pero no el mundo que había perdido: devuelve un mundo medible, no un mundo sabroso.
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© Prof. Dan M. Mecikovsky
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